¿Por qué disfrutamos
los platillos picantes?
El
gusto por el picor y sabor de las distintas variedades
de chiles se debe a que la capsaicina, sustancia
química responsable del picor, desencadena la
liberación de endorfinas que son sedantes naturales
conocidos como "opiáceos del cuerpo" y que son
capaces de convertir una experiencia dolorosa en una
placentera. Básicamente resultando en una sensación de
bienestar.